Recuerdo cuando era cabro chico y veía entrar a nuestra sala de clases los típicos uniformes blancos que caracterizan a los paramédicos encargados de distribuir las vacunas antivíricas en pos del cuidado de nuestra salud; mis brazos temblaban.
El tiempo pasó y de las vacunas pensé que me libraba. Me equivoqué rotundamente.
Esta vez en la Universidad, donde nunca pensé que se preocuparían por nuestra salud e impusieran un sistema de VACUNACIÓN, sentí la metida una y otra vez durante mis estudios. Ahora no eran señoras vestidas de uniforme blanco sino "honorables" caballeros y damas donde lo único blanco eran sus sonrisas (muchas veces deshonesta), de elegantes trajes y suntuosos títulos que decían venir a instruirnos. Durante las primeras sesiones todo bien pero conforme pasaba el tiempo quedaba al descubierto que sus ostentosos cartones académicos no los facultaba pedagógicamente ni reflejaban su real conocimiento sobre la materia; sus calificativos de "honorables" no eran tal, personalmente escuche declaraciones de estos individuos que barrían con los valores elementales de una Universidad Católica y mostraban una falta de respeto enorme hacia nosotros, los estudiantes. Ejemplo "Cuando mis alumnos me preguntan en clases yo no les contesto porque siento que lo hacen por intimidarme" me dijo una de estas personalidades ¡Plop!; "Yo nunca he dicho eso" le contesto otro a uno de mis compañeros a propósito de un importante compromiso que había contraído con él y que implicaba su aprobación del ramo; demás está el recordar al charlatán espécimen que manejaba a la perfección el mundo google y no se cansaba de bajar materiales y PRUEBAS DE CÁTEDRA del Rincón del Vago ¡Último po! Lo único verdadero eran sus elegantes pintas pero ¿Nos importan sus fachas?
Un respetado hombre de negocios que conozco tiene una manera muy peculiar de referirse a los charlatanes, de quienes venden gatos por liebres. Decía "Esos tipos son especialistas en meterte el p… en el ojo". Un poco fuerte pero nada más ilustrativo.
Yo por mi parte, sentí y me dolieron muchas metidas de p… en el ojo durante mis estudios. Y yo el muy tonto pensaba que solo vacunaban en la educación básica.
Para el deleite un botón de muestra.
Saludos
Rodrigo Anenongo.
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"Lo que me preocupa no es que me hayas mentido, sino que, de ahora en adelante, ya no podré creer en ti."
(Friedrich Nietzsche)